La rápida adopción de sistemas de inteligencia artificial (IA) comienza a rediseñar la forma en que las campañas digitales son planificadas, ejecutadas y automatizadas, según estudios recientes del sector. La tecnología amplía la eficiencia en la creación de contenido y en la atención automatizada, al mismo tiempo que reactiva debates sobre transparencia, uso de datos y autenticidad en la comunicación con los consumidores.
La inteligencia artificial (IA) no solo complementa las estrategias de marketing, sino que también ocupa un papel central en la conceptualización, ejecución y automatización de campañas. Empresas de diversos sectores utilizan sistemas de IA generativa para acelerar la producción de contenido, mejorar el servicio al cliente e incluso concluir procesos de venta, especialmente mediante aplicaciones de mensajería como WhatsApp.
Investigaciones internacionales señalan que el uso intensivo de IA se convierte en un eje central de las estrategias de marketing digital. El informe Marketing Content Automation de Deloitte (2025) indica que la creciente demanda de contenido en 2024 impulsa a las organizaciones de diversos sectores a adoptar soluciones automatizadas para garantizar volumen, coherencia y mayor retorno sobre la inversión (ROI) en las campañas.
Uno de los ejemplos más evidentes de esta transformación es la utilización de IA para reemplazar tareas repetitivas realizadas por los SDRs (Sales Development Representatives), con asistentes virtuales capaces de interactuar en tiempo real con prospectos, calificar oportunidades y, en algunos casos, cerrar ventas automáticamente. Herramientas como el Whatsplaid GPT, por ejemplo, ya operan en este modelo, integrando campañas automatizadas a canales de mensajería como WhatsApp. “Con el uso de IA de forma estructurada, logramos crear campañas automatizadas que se adaptan al perfil de cada cliente, respetando los límites de interacción y garantizando una comunicación más eficiente”, afirma Eduardo Thomas, Director Comercial de Whatsplaid GPT.
La personalización a gran escala también se ha vuelto una realidad. Según el estudio “Artificial Intelligence Enabled Solutions in Marketing” (2020), las tecnologías basadas en IA permiten enviar mensajes individualizados, superando los modelos tradicionales de comunicación masiva. Este avance es esencial para las estrategias de Marketing en WhatsApp, en las cuales los algoritmos son capaces de segmentar clientes con precisión, evitando enviar mensajes a contactos inactivos o no comprometidos — una estrategia que reduce el spam y mejora la tasa de conversión.
A pesar de los avances, la implementación de IA en marketing plantea cuestiones éticas importantes. Uno de los temas más discutidos actualmente es el concepto de “AI washing”, práctica de promocionar soluciones como si fueran basadas en IA cuando, en realidad, utilizan recursos mínimos o inexistentes de la tecnología. Según el estudio ‘La ética de la IA en el marketing en línea: examinando los impactos en la privacidad del consumidor y la toma de decisiones’, el uso de IA en campañas digitales puede minar la confianza del consumidor, comprometer la transparencia sobre cómo se usan los datos y afectar su autonomía para decidir.
Otra preocupación es la pérdida de autenticidad en las interacciones. En sectores que requieren empatía, la percepción de diálogos excesivamente mecanizados puede alejar al público. Además, la recopilación y análisis de datos sensibles suscitan preocupaciones sobre posibles violaciones de la privacidad y la posibilidad de que las decisiones algorítmicas reproduzcan sesgos sociales.
Por lo tanto, la adopción de esta tecnología requiere un equilibrio entre eficiencia y responsabilidad. El sector de marketing entra en una nueva fase en la que la automatización amplía las posibilidades, pero también impone el desafío de mantener relaciones basadas en la confianza en un entorno cada vez más mediado por algoritmos.